Los beneficios de andar para la salud mental

fileuploads/noticias/ctv-31.jpg 31/08/2020

Los beneficios de andar para la salud mental

Se define ejercicio físico como cualquier actividad que implique movimiento de los músculos y del cuerpo, y que conlleve un gasto de energía. Actualmente los datos estadísticos reflejan que la inactividad física, como es el sedentarismo (tanto opcional como el obligado por las largas horas de trabajo) es el cuarto factor de riesgo de mortandad mundial, además de producir otros muchos efectos negativos en la salud de las personas, como son:

Hipertensión, cardiopatía coronaria, accidentes cerebrovasculares (ictus), diabetes, cáncer de mama y de colon, osteoporosis, obesidad y problemas de sueño, además de enfermedades mentales como la depresión u otros trastornos (enfermedad adictiva, trastorno límite de la personalidad, trastorno bipolar…).

Es por ello que se han realizado numerosos estudios que pretenden demostrar los beneficios de realizar actividad física, de mayor o menor intensidad, tanto para la salud biológica como para la salud mental. Se sabe ya desde hace años que la realización de ejercicio físico de manera constante mejora los niveles de colesterol, normaliza o estabiliza la tensión arterial y el ritmo cardíaco, mejora la respiración y tonifica los músculos, de forma que requieren de menos esfuerzo y energía para obtener mantenerse sanos. 

Pero no se trata solo de la salud física, sino que se ha observado en los últimos años los beneficios que genera a nivel mental. Conocemos desde hace más de un cuarto de siglo que la actividad moderada aumenta los niveles de serotonina, oxitocina y endorfinas del cerebro, responsables del bienestar emocional. De este modo, se reduce la apatía y la anhedonia, típicas de los trastornos depresivos. Es decir, realizar un poco de ejercicio me va a hacer sentir un poco más tranquilo y mejor conmigo mismo, pues poco a poco va a mejorar mi autoestima.

Pero se están descubriendo además beneficios en la manera de pensar de las personas. En un estudio realizado en 2012 por Opezzo y Schwartz (Journal of Experimental Psychology: learning, memory and cognition), se determinó que incluso modalidades sencillas de ejercicio diario sirven como recurso para ser más creativos. Es decir, incluso salir a caminar nos permite ser más creativos y pensar con más claridad sobre las preocupaciones o ideas que tenemos, incluso sobre los problemas sobre los que no encontramos solución. Salir a dar un paseo nos puede generar nuevas ideas o estrategias para encarar dichas dificultades. 

Esto es debido a que estar realizando una actividad física hace que el cerebro se centre en el propio ejercicio, desviando así la atención de aquello que nos preocupa o nos produce ansiedad o estrés. A nivel físico, la realización de ejercicio permite que los circuitos de cortisol se estabilicen, reduciendo así el propio estrés, y si además eliminamos los pensamientos rumiativos que lo genera, será más fácil afrontar las diferentes dificultades que afrontamos día a día en nuestras esferas de vida (familia, trabajo, amistades, recursos económicos, enfermedades…).

La rumiación es el proceso por el cual estamos en una constante de pensar en aquello que nos preocupa, pero de manera inconsciente la mayoría de las veces no pensamos en las soluciones, sino que le damos vueltas a la preocupación, problema o tristeza per sé. El ejercicio físico, distrae a nuestro cerebro de esos pensamientos constantes, y mejora la creatividad y la toma de decisiones, y por tanto posteriormente somos más capaces de solucionar los conflictos o preocupaciones que tengamos.

Esto es especialmente relevante cuando nos encontramos ante enfermedades más severas, como puede ser una depresión o una adicción, donde la rumiación impide una mejora en el tratamiento de la enfermedad. En estos casos, se hace imprescindible realizar ejercicio moderado para poder afrontar las conductas desadaptativas que estas enfermedades producen. 

No obstante, no estamos diciendo que ahora necesitemos ser jugadores olímpicos, intentando llegar a conseguir un ironman. No tenemos que hacer grandes esfuerzos, ni pasar largas horas en el gimnasio para encontrar estos beneficios. La Organización Mundial de la Salud determinó que con realizar un paseo moderado de manera diaria es suficiente para que, en un periodo de unas dos semanas aproximadamente, comencemos a notar los cambios, sintiéndonos mejor con nosotros mismos. Así, han podido determinar con que la cantidad de actividad mínima diaria que permite estos resultados se encuentra entre los 7.500 y 10.000 pasos diarios. De hecho, con la mejora y avance de las nuevas tecnologías, podemos fácilmente tener un control de nuestro nivel y cantidad de ejercicio diario en nuestro reloj de mano, que no sólo nos indica los pasos o distancia recorrida, sino que también permiten conocer aspectos de mejora física como la actividad cardíaca, respiratoria, calorías quemadas, o calidad del sueño, entre otros muchos aspectos. 

A pesar de todo ello, es necesario tener en cuenta que cuando tratamos enfermedades más severas, es necesario la ayuda de profesionales especializados que traten las bases de las dificultades, pues el ejercicio por sí solo, en estos casos, aunque necesario, no es suficiente. 

Si usted o algún conocido se encuentra ante una enfermedad como la depresión, la ansiedad severa, o las adicciones, además de otros trastornos, en el Centro de tratamiento Valle del Tiétar cuenta con un equipo multidisciplinar que englobará el trabajo  en todos los aspectos necesarios para recuperar la estabilidad y mejora, recuperando una adaptación del paciente a su normactividad diaria.

 

Nuestro centro permite actualmente ingresos disponiendo de medidas de seguridad ante el coronavirus

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