La irascibilidad en la sociedad

fileuploads/noticias/ira.jpg 30/08/2021

La irascibilidad en la sociedad

Teniendo en cuenta la situación que se está viviendo durante estos dos últimos años con la aparición del virus Covid19, el confinamiento domiciliario, uso de mascarillas, distancia social, etc. ha generado la aparición de diversas consecuencias para la sociedad, entre ellas el aumento de la irascibilidad. Definimos la irascibilidad como la propensión de una persona a enojarse o irritarse con facilidad. Una ira o una irritabilidad de forma continuada es perjudicial para la salud, apareciendo también sentimientos asociados de culpa, tristeza o vergüenza e interfieren en nuestra atención y concentración, afectando a varias esferas de la vida, como el ámbito laboral, familiar y educativo entre otros.

Varios autores ponen el foco durante el confinamiento de este aumento en la reducción del contacto con las personas externas y el aumento de tiempo de convivencia en el ámbito familiar en paralelo al trabajo, crianza de los hijos y mantenimiento del hogar. Además, el estrés acumulado durante todo este tiempo nos hace sentirnos más irritados, bien por el hartazgo de la situación, por la preocupación sobre el futuro e incluso por la frustración y hace que nuestra paciencia se vea mermada. A todo esto, se le añaden las consecuencias como haber padecido la enfermedad con síntomas o sin ellos, haber perdido un empleo de forma temporal o definitiva, el sentimiento de soledad, el recibir llamadas y mensajes, tener a cargo personas de riesgo, etc., que son factores estresantes que, no gestionados de una manera adecuada pueden generar ansiedad, depresión y, por ende, ese aumento de la irascibilidad.

La pandemia ha impactado en nuestras relaciones personales, especialmente con amigos, parejas y familiares, viéndose un mayor egoísmo individual reflejado en los criterios propios sobre el uso de las mascarillas o el tema de la vacunación aunque por otro lado ha aumentado el lado comunitario, viéndose conductas prosociales en pro por ejemplo de las personas mayores, reflejado en conductas de ayuda a las personas mayores cercanas con la compra, con el objetivo de que no salgan de casa por ser el grupo más vulnerable al virus.

Todos estos enfrentamientos se ven, como hemos comentado anteriormente, especialmente en reuniones con amigos o familia, en las terrazas, en redes sociales como pueden ser Twitter o Facebook principalmente, que, aunque hayan servido para conectar a familias o amigos durante la pandemia, se han convertido en un foco de conflicto tras las opiniones variopintas de cómo se debe actuar en estos casos y la aparición de las “fake news” o noticias falsas, que han intensificado estas reacciones. Todos estos factores externos, sumado a los factores internos como el cansancio emocional derivado de la pandemia, ha generado estados también de apatía y ha traído mayor susceptibilidad a la población. A todo esto, también podemos añadir el factor del tiempo de confinamiento, porque en un principio se trataba de unos 15 días, en los que la población en general aprovechó para organizarse y poder realizar actividades en casa y pasar más tiempo con la unidad familiar, algo que parecía como un respiro que terminó alargándose durante 3 meses y llevó a gran parte de la población a ese desgaste y desesperación.

Esto ha afectado también a la forma de comunicarnos y entendernos, se han generado malentendidos y se han utilizado también vías de escape como las redes sociales para expresar nuestra disconformidad, además de expresar nuestra opinión a nuestra gente cercana lo que ha generado la aparición de conflictos familiares, con amigos, pareja, etc. Y nos ha llevado a encerrarnos más en nosotros mismos, perder la confianza en las personas allegadas y a perder en cierto modo la empatía.

Para poder gestionar esa ira de una manera adecuada, tenemos primero que identificarla y normalizarla, ya que las circunstancias que estamos viviendo ahora mismo son extraordinarias, pero no por ello tenemos que dejarnos llevar por ella, el objetivo es gestionarla, para no alimentar esa ira y que se produzca una respuesta desadaptativa, y para poder gestionarla es necesario analizar la situación y buscar posibles soluciones a aquello que nos produce esa ira. Cuidar nuestras emociones es clave para una buena salud mental, y ahora que poco a poco vamos saliendo de la pandemia, también con la ayuda de las vacunas, es necesario trabajar sobre ello y volver a retomar esas relaciones cercanas.

Por ello, si te encuentras con dificultades para gestionar esa ira o cualquiera de tus familiares cercanos o tu entorno crees que se encuentra en esta situación, desde el Centro Terapéutico Valle del Tiétar, ubicado en la Comunidad de Madrid, te ofrecemos atención psicológica, ofreciendo herramientas para la gestión adecuada de las emociones y el manejo de la ira, para poder mejorar la calidad de vida y proteger la salud mental.

Nuestro centro permite actualmente ingresos disponiendo de medidas de seguridad ante el coronavirus

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