Relación del trastorno límite con conductas perjudiciales

fileuploads/noticias/sin-titulo-1.jpg 14/12/2020

Relación del trastorno límite con conductas perjudiciales

El trastorno límite de personalidad o TLP es una patología grave que afecta al funcionamiento y percepción de la persona, a su impulsividad, miedo al abandono, con inestabilidad emocional y tendencia a las conductas arriesgadas.

Suele dar los primeros síntomas en la adolescencia, confundiéndose con los cambios que se producen en esa época, la rebeldía típica de la búsqueda de identidad, la ruptura con las normas de la autoridad y el carácter dramático tanto de los acontecimientos positivos como negativos.

Comienzan entonces un aprendizaje de estrategias para gestionar las emociones, sobre todo las desagradables, que en las personas con este tipo de trastorno suelen ser extremadamente desadaptativos, pudiendo llegar a una temprana edad al abuso de sustancias, la dependencia de personas creando relaciones tóxicas, e incluso las autolesiones. En numerosas ocasiones existe un miedo irracional al abandono social y familiar, partiendo de la sensación de dependencia, con un comportamiento contradictorio entre el ataque y la adulación extrema.

Es relativamente frecuente la tendencia a llevar a cabo conductas de autolesión o amenazas de suicidio, con el objetivo de mantener a las personas cerca de ellos. A este respecto es especialmente importante no ceder en las primeras instancias, ya que en caso de funcionar, ellos tienden a incrementar la peligrosidad en siguientes intentos. Esto es, si  la primera vez cogieron un arma afilada amenazando con hacerse daño, o se acercaron a una ventana o terraza afirmando que iban a saltar, lograron que las personas del entorno cediesen a sus deseos, (por ejemplo evitar una ruptura, o cesar con una consecuencia por actos cometidos anteriormente), la próxima vez que se vean en la misma situación repetirán la estrategia. En caso de que no funcione, pueden ir un paso más allá poniéndose más en peligro, pero aún calculando el riesgo, y así sucesivamente. Hasta que llega un punto en el que suceden accidentes por llegar demasiado al extremo del riesgo.

¿Entonces cómo se actúa con las personas con TLP?

En primer lugar, la persona tiene que ser consciente de su patología, y cómo esta le puede hacer percibir de forma equivocada la realidad, tendiendo a buscar un anclaje de objetividad.

Además, funciona muy bien desde un primer momento el responsabilizarles a ellos de su propio bienestar y seguridad, ya que sobreprotegerles es fomentar el vínculo de la dependencia. Por otro lado trabajar la autoestima poniendo en valor y premiando socialmente sus conductas más adecuadas, en vez de las inadecuadas, haciéndoles ver además que si se toma distancia de ellos en un momento dado es precisamente por estas conductas, para que puedan valorar que no son adecuadas.

Este tipo de trastorno suele cursar también con una percepción interna de carencia, de vacío existencial que tienden a tratar de llenar con elementos externos, riesgo, abundancia de experiencias, materialismo, o refuerzo social. Sin embargo, no consiguen hacerlo desaparecer, llegando a generar tolerancia, por lo que cada vez necesitan más refuerzo, más halagos, más experiencia, más intensidad.

¿Cómo desaparece esta sensación?

El autoconocimiento es algo fundamental para cualquier persona, pero para aquellas que tienen trastornos de personalidad o enfermedades de tipo mental (ya sean puntuales o crónicas) es todavía más importante. El conocernos a nosotros mismos, nuestros deseos, nuestras motivaciones, las circunstancias que nos hacen sentir mejor y peor, nuestras fortalezas y nuestras oportunidades de mejora, es algo necesario en el crecimiento personal y en el camino para alcanzar el bienestar y la satisfacción personal interiores.

Son aquellos aspectos que parten de nosotros los únicos que pueden servirnos fielmente para alcanzar esta sensación de sentirnos completos, aunque en estas personas existe una tendencia a mantener una cierta comparación constante percibiendo de forma desproporcionada la diferencia entre las facultades ajenas y las propias.

Las personas con este trastorno tienen un alto índice de sufrimiento personal, por lo que es fundamental que puedan contar con ayuda profesional, así como un asesoramiento a las familias, puesto que es muy habitual que se vean sobrepasados por una circunstancia así. En el Centro Terapéutico Valle del Tiétar ubicados en la comunidad de Madrid, tenemos una dilatada experiencia en el tratamiento de personas con TLP que han llegado, además, a desarrollar una o varias adicciones, aplicando un tratamiento específico y personalizado con muy buenos resultados.

Consúltenos sin compromiso, estaremos encantados de atender sus consultas.

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