La patología dual: una afección cada vez más común

fileuploads/noticias/patologia-dual.jpg 09/11/2020

La patología dual: una afección cada vez más común

Introducción

La patología dual hace referencia a la existencia de una dependencia a una o más sustancias psicoactivas (alcohol, cannabis, cocaína…) junto con la presencia de un trastorno psiquiátrico o de la personalidad, en una misma persona.

Este tipo de comorbilidad es cada vez más frecuente, lo que ha hecho aumentar las alarmas en los sistemas de salud mental, ya que se trata de una patología que dificulta tener una vida normoadaptada, pues estos pacientes presentan multitud de síntomas y signos que terminan por deteriorar las esferas de su vida, véase el entorno familiar, laboral, educativo…además del personal propio.

Las estadísticas generales estiman que seis de cada diez personas con una dependencia (a tóxicos o a conductas como la ludopatía) tienen un diagnóstico de patología dual, aunque las dificultades y condiciones varían según la patología presente. La mayor comorbilidad se da en la depresión mayor, llegando a un 80% de los casos de adicciones. Este trastorno, más frecuente en las mujeres que en los hombres, aumenta a su vez las tasas de suicidio (ya se trate de intento como de suicidio consumado). También encontramos patología dual en el caso de los trastornos de ansiedad, sobre todo los ataques de pánico y el trastorno por estrés postraumático (TEP), con una prevalencia del 35%, y con predominancia de la dependencia al alcohol y los ansiolíticos.

En cuanto a la relación con los trastornos psicóticos, prevalecen dos tipos:

  • Esquizofrenia, con un 66% de la población, la presencia de una esquizofrenia aumenta el riesgo de recaída en el consumo, los ingresos hospitalarios y el porcentaje de muertes, ya que el consumo de los psicotrópicos exacerba los propios síntomas psicóticos (alucinaciones, delirios…) e interfiere con el tratamiento farmacológico y psicológico. En estos casos, el tabaco, el alcohol y el cannabis son las drogas más frecuentes. Es de especial interés señalar, además, el aumento de los casos de esta patología entre los jóvenes, cuyos índices de recuperación son alarmantemente bajos, debido al inicio precoz de los trastornos y la gravedad de los síntomas de los mismos.
  • Trastorno bipolar: con una prevalencia del 40 al 60%, el consumo de tóxicos agrava los estados hipomaníacos. Así, el alcohol se consume en mayores cantidades en los estados depresivos, mientras que los estimulantes y el cannabis disparan los episodios maníacos o mixtos, cuyo desajuste dificulta una posterior reinserción social (dificultades en las relaciones con los iguales), y una rehabilitación más plena.

Finalmente, se observan muchos casos de patología dual en los trastornos de personalidad, mayoritariamente en el trastorno antisocial y el trastorno límite. En ambos casos, se aumentan las conductas de riesgo que llevan a una mayor probabilidad de enfermedades de transmisión sanguínea, y mayores conductas ilegales (conducción temeraria, robos, agresiones…).

 

Síntomas

Los principales síntomas y signos de la patología dual, incluyen tanto las características del trastorno mental o de personalidad, como las de la enfermedad adictiva. Así, encontramos elevados niveles de nerviosismo, ansiedad e impulsividad, conductas disociales (no seguir las normas sociales), irascibilidad y/o violencia (verbal y/o física), ausencia de rutinas o hábitos, inestabilidad emocional (cambios en el humor, pasando de estados depresivos a estados de alta actividad y euforia), desorganización del pensamiento (falsa percepción de la realidad, alteración en el orden cronológico, diferente interpretación de las situaciones o verbalizaciones de terceros…), pensamientos paranoides, ausencia de empatía o remordimiento, externalización de la culpa o la responsabilidad, llamadas de atención, alteraciones del sueño y la alimentación, etc., que terminan por dificultar la adaptabilidad a la sociedad y las circunstancias propias de la vida (ausencia laboral, abandono de estudios, conductas de riesgo a sí mismo o a terceros…).

 

Tratamiento

Ante el aumento progresivo de los últimos años del porcentaje de pacientes que padecen esta patología dual, nos encontramos ante el reto de buscar un abordaje terapéutico lo más completo posible, que ayude a la persona a recuperar la estabilidad y reintegración social, siempre teniendo en cuenta ambas enfermedades y las capacidades que éstas permiten en cada caso (ya que no todos los casos son plenamente adaptativos, como puede ser en la esquizofrenia).

Es de especial relevancia el abordaje psiquiátrico o farmacológico, junto con el tratamiento psicológico. La farmacología permite la estabilidad de las alteraciones cerebrales, produciendo una mejora y estabilidad que permite al campo de la psicología abordar la patología desde la conciencia y conocimiento del propio paciente. Uno de los puntos a tener en cuenta, imprescindibles en la recuperación, es el reconocimiento de la enfermedad y la querencia de querer tratarla. Si un paciente no quiere poner los medios necesarios para mantenerse estable, no se van a alcanzar los objetivos terapéuticos deseados. En ello, además, la participación y colaboración de los familiares también es importante, pues refuerzan el trabajo terapéutico y mantienen un control continuado de la mejoría en sus rutinas diarias.

Otro aspecto fundamental es la abstinencia en el consumo de tóxicos o conductas adictivas, para evitar una alteración e interferencia con el tratamiento, ya que los efectos del consumo no permiten al paciente tomar consciencia de sus circunstancias, ni ser proactivo en sus propias necesidades. Por ello, un tratamiento focalizado en conductas adictivas se considera, en la mayoría de los casos, fundamental.

Además, se debe complementar con la estabilización de la sintomatología del trastorno, haciendo hincapié en los síntomas desajustados, moldeándolos para minimizar su impacto (reestructuración cognitiva, entrenamiento en habilidades sociales, desarrollo de la inteligencia emocional…).

Considerando estas condiciones, los diferentes estudios científicos abogan por el tratamiento cognitivo – conductual como el más adecuado para estas patologías, ya que aborda todas las esferas necesarias a nivel mental y a nivel personal (individuo, familia, amistades, campos laboral o educativo…), de manera individualizada y con la realización de un seguimiento complementario que refuerza los conceptos y objetivos trabajados y alcanzados durante las primeras etapas de los tratamientos.

El Centro terapéutico Valle del Tiétar, ubicado en la Comunidad de Madrid, cuenta con un equipo multidisciplinar especializado en el trabajo de la patología dual, trabajando sobre ambas enfermedades desde una perspectiva holística, individualizada, y adaptada a las necesidades de cada paciente y sus familiares. En caso de encontrarse con la necesidad de atención psicológica y psiquiátrica, puede ponerse en contacto con el centro, que le atenderá e indicará las condiciones de tratamiento de cada caso.

 

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