Habilidades no cognitivas, ¿Qué son y por qué son relevantes?

fileuploads/noticias/plantilla-ctv-tietar-1.jpg 11/01/2022

Habilidades no cognitivas, ¿Qué son y por qué son relevantes?

Vivimos en una sociedad que requiere de nuevas perspectivas y formas de enfrentarse a las distintas circunstancias y avances con los que vivimos, tanto en nuestras relaciones con amigos, como cuando estamos con la familia, la pareja o los compañeros de trabajo.

De este modo, ahora buscamos algo más de las personas de las que nos rodeamos, y no sólo basta con ser inteligente o tener un título universitario, sino que buscamos que la persona cuente con una serie de competencias sociales, psicoemocionales, éticas y comportamentales, que son en su gran mayoría aprendidas, y que por tanto pueden desarrollarse.

Estamos hablando de las denominadas habilidades no cognitivas, es decir, las que van más allá de la cultura o conocimientos básicos de funcionamiento, y que hacen referencia a los patrones de pensamientos, sentimientos y comportamientos no vinculados solo a una esfera de la vida, sino a todas en general.

Tipos de habilidades no cognitivas

Aunque son múltiples, como la motivación, autoconocimiento, trabajo en equipo, aprendizaje y toma de decisiones consciente, podemos señalar como los más relevantes, los siguientes:

Capacidad para solucionar problemas o conflictos: ser proactivo a la hora de aprender y utilizar las distintas estrategias que me permiten resolver conflictos o problemas cotidianos de manera rápida y, sobre todo eficaz, y en las que los beneficios sean mutuos (ganancia – ganancia), siempre manejando el estrés que conllevan.

Desarrollo y uso de la inteligencia emocional: muchos estudios científicos vienen a demostrar los beneficios de un buen manejo de nuestras emociones, sobre todo cuando nos desbordan o no son proporcionales a la situación que las generan, así como cuando afectan durante un periodo de tiempo más prolongado del necesario. Implica no sólo conocer nuestras emociones, sino también las de los demás, para poder actuar en consecuencia, lo cual a largo plazo reduce los niveles de frustración, ansiedad, distrés o malestar generalizado, eliminando también aspectos como la apatía o la anhedonia o posibles estados depresivos mayores.

Resiliencia: unido al manejo de nuestras emociones y sentimientos, nos encontramos la resiliencia, o capacidad para superar las adversidades, aprendiendo de los errores o fallos del pasado y aplicar nuevos métodos de modificación de conducta en futuras ocasiones.

Desarrollo de habilidades sociales: capacidades como la comunicación asertiva, la escucha activa, la autocrítica o reconocer los propios defectos y errores, humildad, capacidad de pedir perdón o de defender nuestros propios derechos sin pisotear los de los demás; ayudan a mantener relaciones sociales positivas y duraderas, además de ser más estrechas o con un mejor vínculo afectivo, lo que a su vez fomenta la empatía y la ayuda, así como el desarrollo personal.

Motivación intrínseca: proviene de la palabra “moveré” y hace referencia a la necesidad de moverse para alcanzar un objetivo. Ponemos más esfuerzo para conseguir aquello que más nos gusta porque nos va a producir más satisfacción (o un estado de ánimo positivo); y por tanto somos más constantes. Estar motivados nos ayuda a ser más creativos, mantener unos hábitos, ser más curiosos y buscar el aprendizaje, y dar más de nosotros mismos o probar nuevas cosas sin miedo al fracaso.

 

Todas ellas, en cambio, no pueden darse sin la habilidad más importante, el pensamiento crítico. La capacidad de razonar sobre la información que nos dan y, sobre todo, sobre nuestros propios pensamientos, nos ayuda a ser más realistas con las situaciones y a cómo enfrentarnos a las distintas circunstancias del día a día. El pensamiento crítico define la disposición para diferenciar entre la información errónea o inútil de la verdadera y relevante, no dejándonos llevar por los prejuicios y estereotipos o falsedades (como por ejemplo diferenciar una noticia falsa, o ser capaces de valorar la información que se presenta desde distintos puntos de vista). En cuanto al pensamiento crítico de nuestras propias ideas, nos referimos a la capacidad de no dejarnos llevar principalmente por pensamientos negativos o ideas rígidas que nos condicionan a la hora de actuar. El cerebro tiende a creer aquello que nos decimos, y esta capacidad crítica es especialmente relevante ante las ideas “negativas” (“tengo pereza” “no me va a salir”), donde hay que racionalizar y dar realismo a dichas ideas. La conciencia de lo que pensamos, aprendiendo a diferenciar lo que es relevante de lo que no, o de a dónde nos llevan nuestras acciones, repercute en nuestras conductas (menos impulsivas) y cómo manejamos nuestro día a día, pudiendo así desarrollar a más largo plazo un estado de tranquilidad y positivismo, y mejores relaciones con nuestros iguales, además de reducir los niveles de incertidumbre y aumentar la toma de decisiones adecuada a cada caso.

Utilidades

El aprendizaje y utilización de estas habilidades ha demostrado una mejora en la salud mental y física de las personas, así como mejores relaciones sociales y mayores destrezas a nivel educativo o laboral. Es por ello que actualmente se opta por comenzar su fomento desde la infancia, aunque todavía se está aplicando de manera muy superficial. En cambio, los adultos que no sabemos cómo aplicar todas estas habilidades, encontramos cada vez más dificultades para enfrentarnos a las situaciones, sobre todo cuando conllevan consecuencias negativas.

Los profesionales de la salud mental nos encontramos con casos de enfermedades cuya base son las dificultades en estas áreas, y por ello muchos de los tratamientos están orientados al aprendizaje de las mismas. De ahí que se destaque el método cognitivo-conductual, cuyas técnicas de reestructuración cognitiva y modificación de conducta derivan en una mejor recuperación (más estable y a largo plazo) y reinserción en las esferas de la vida.

Siguiendo esta orientación, el Centro Valle del Tiétar fundamenta sus tratamientos para las adicciones y otros trastornos psicológicos en el aprendizaje y mantenimiento de estas habilidades para afrontar su enfermedad, y de este modo lograr una estabilidad en su salud mental a largo plazo, y en las diferentes esferas de la vida de la persona, no sólo en el campo personal, sino también familiar, de círculo de amistades, laboral o educativo. Situados en Madrid, puedes ponerte en contacto con nosotros a través del teléfono 918 644 181 o del WhatsApp 629 076 477.

 

Nuestro centro permite actualmente ingresos disponiendo de medidas de seguridad ante el coronavirus

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