Eustrés y distrés, diferencias y tratamiento

fileuploads/noticias/eustres-distres.jpg 20/02/2020

Eustrés y distrés, diferencias y tratamiento

 En el artículo de hoy vamos a diferenciar Eustrés y distrés.

1- Conceptos 

El estrés se define como el mecanismo de respuesta que se produce en la persona, ante la inadecuada gestión de las situaciones en las que se carecen de recursos. Se trata de un mecanismo cuyo fin es el de ayudar, ya que los síntomas nos avisan de que nuestra capacidad para afrontar lo que tenemos delante es insuficiente. 

Generalmente se trata de una respuesta adaptativa que nos permite actuar y adaptarnos a los cambios, sobre todo ante la supervivencia, produciendo una serie de posibles respuestas que, en caso de gestionarse de una manera adecuada, nos proporciona posteriormente una madurez, responsabilidad y aprendizaje. De este modo, se ha demostrado que ciertos niveles de estrés son necesarios con el fin de crecer, madurar, y aprender de las experiencias pasadas. 

Según el Dr. Mario Alonso Puig, este tipo de estrés, denominado eustrés, es un mecanismo adaptativo, siempre y cuando exista posteriormente un periodo de recuperación. El Dr., especialista en cirugía general y digestiva, y formado en la Universidad de Harvard en el campo de la inteligencia emocional, comenta en sus escritos que cuando la respuesta de estrés se mantiene en el tiempo, no siendo gestionada, y no permitiendo un posterior tiempo de recuperación, se produce lo que se denomina distrés, que es el comúnmente llamado “estrés malo” (a diferencia del eustrés o estrés bueno). 

Las respuestas propias que se dan ante una situación valorada como amenaza pueden ser tres: huida o evitación, confrontación y bloqueo. Pongamos como ejemplo un accidente de tráfico; hay personas que se quedan bloqueadas no sabiendo actuar, aun teniendo los conocimientos necesarios, mientras que otras personas toman las medidas necesarias para ayudar o evitar un riesgo mayor (socorrer a los heridos, llamar a los servicios de urgencias…), y otras en cambio huyen del propio accidente. Esto se debe a que dicha situación es valorada por los centros cerebrales como una situación de amenaza, con lo que es necesario actuar de una manera u otra, y rápidamente, para la supervivencia.

Tengamos ahora en cuenta una situación en la que se carecen de los recursos, y la persona comienza a sufrir estrés. En el trabajo se acumulan documentos y tareas a realizar, con poco tiempo para entregarlo, se estropea el ordenador...en este caso no se trata de una amenaza real a la supervivencia de la persona, y el cerebro lo interpreta como incertidumbre (¿Me dará tiempo? ¿Sabré resolverlo todo? ¿Y si me despiden? ...). Sin embargo, el cerebro confunde incertidumbre con amenaza, no sabiendo diferenciar por tanto los conceptos, lo que lleva a la persona a permanecer en esa situación de “amenaza irreal” durante un tiempo mayor al necesario, no permitiendo un periodo de recuperación, y generando consecuencias a nivel físico y psicológico. 

2- Consecuencias 

Se ha demostrado que la circulación sanguínea, a nivel cerebral, cambia ante las situaciones de distrés. La zona anterior del cerebro es la encargada de ver las situaciones con perspectiva, de la toma de decisiones, o de la resolución de los conflictos, entre otras funciones. Ante el distrés, se ha comprobado que el flujo sanguíneo de esta zona disminuye, concentrándose por el contrario en el sistema límbico y el sistema amigdalino, encargados de las respuestas impulsivas o mayor irascibilidad, entre otras; de ahí la aparición de conductas desajustadas en el funcionamiento cotidiano (mayores despistes, menor capacidad de concentración y memoria, disminución de los reflejos, etc.). Además, ya son bien conocidos los síntomas del estrés a nivel físico, como son problemas para conciliar o mantener el sueño, menor funcionamiento del aparato digestivo, dolores de cabeza o jaquecas, inmunodepresión (mayor propensión a enfermedades tales como la gripe, los catarros, infecciones…), o a nivel psicológico, como pueden ser la depresión o la ansiedad generalizada. 

3- Tratamientos 

En España, aproximadamente el 75% de la población afirma sufrir alguna situación de distrés en su vida cotidiana. Se debe tener en cuenta que cualquier situación de estrés es manejable, solo debemos seguir unos pasos para poder gestionarlo de la manera más adecuada posible. Al tratarse también de una respuesta o funcionamiento cerebral, es imprescindible realizar cambios en todos los niveles, con el fin de fomentar un adecuado flujo sanguíneo.

Vivimos en una sociedad de automatismos, funcionando o actuando de manera rutinaria, sin detenernos a considerar lo que estamos haciendo, o las consecuencias que nuestras conductas conllevan, de ahí que no sepamos cuáles son las causas de nuestros estados de estrés.

Una de las cosas que se debe realizar para eliminar el estrés es pararse a reflexionar (¿Qué me está pasando? ¿Qué relevancia tiene esto? ¿Cuáles son las consecuencias reales?) Muchas veces nos dejamos llevar por distorsiones del pensamiento que lo único que hacen es retroalimentar la cadena estresante (No voy a poder, soy un inútil, no sirvo, me van a despedir, no le caigo bien…). El razonamiento nos permite ser más objetivos y realistas con las situaciones, valorándolas de este modo desde un punto de vista más reflexivo, ayudando a la toma de decisiones y resolución de los conflictos. Para ello, se debe cambiar el foco de la pregunta (¿Qué puedo aprender de esta situación? ¿Qué hay de valor en mí?)

También es necesaria la comunicación, hablar con las personas de nuestro alrededor sobre nuestros problemas o aquello que nos preocupa, que nos angustia. Sentirnos escuchados y comprendidos ya reduce de por sí la sensación de angustia.

El ejercicio físico, fundamental a nivel de satisfacción, mejora el estado de ánimo, la motivación y la autoestima, lo que deriva en una mayor autoeficacia para afrontar las situaciones. Y por último, la realización de actividades que sean de nuestra satisfacción durante nuestro tiempo libre y de ocio. Esto permite a nuestro cerebro no estar constantemente focalizado en la fuente de estrés, lo que ayuda a la relajación y, por ende, la mejora en las capacidades cognitivas y resolutivas. 

En caso de encontrarse ante una situación de estrés prolongada en el tiempo, y no encontrar solución o maneras de hacerle frente, el centro de tratamiento Valle del Tiétar pone a su disposición un equipo multidisciplinar que le ayudará en la mejora de su situación.

¿Hablamos?  918.644.181 o por WhatsApp 629.076.477

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