Confinamiento y alcoholismo

fileuploads/noticias/ctv.jpg 12/08/2020

Confinamiento y alcoholismo

Y sin darnos casi cuenta, a mediados de marzo nos vimos obligados a encerrarnos en casa, teniendo que cancelar todos nuestros planes, con el fin de intentar reducir o eliminar los contagios, y con ello las muertes.

Durante el confinamiento, la gente dedicó el tiempo a lo que pudo; además del teletrabajo e intentar que los niños estudien, y vaciar las estanterías de los supermercados, se aumentó en las redes sociales lo medios para entretenernos lo máximo posible entre cuatro paredes, como hacer ejercicio en casa, cocinar, renovar la casa, innovar, etc. Y, en todo ello, se pudo ver un incremento en el consumo de alcohol (las tapas ahora se toman en el balcón de casa). 

Nos mantuvimos casi tres meses en estas circunstancias, hasta que por fin terminaron las fases que determinaban el poder salir a la calle, y recuperar en la mayor medida posible la situación y vida previas. 

Ahora que estamos fuera, y a pesar de las restricciones, las terrazas siguen estando llenas de personas tomando una cerveza o su tinto de verano, y quien dice una, dice dos o tres. Igualmente, ante cierto miedo a rodearse de gente que pudiera ser contagiosa (sin tener conocimiento de ello), las personas han tendido a reunirse en los parques o zonas abiertas, a disfrutar de su bebida alcohólica favorita. Sin olvidar tampoco que no se han reducido los botellones, o las fiestas organizadas en discotecas o playas. 

Y no se trata de no beber, sino de que la gente ha aumentado el consumo de alcohol de manera desproporcionada a las necesidades reales. Las personas han buscado en el alcohol una salida o manera de sobrellevar las situaciones que se acontecen, y por los efectos que produce (relajación, diversión, tranquilidad, evasión…), sienten que el estrés, la ansiedad, el miedo, el duelo, los conflictos, la soledad o la incertidumbre, aunque sea por un periodo corto de tiempo, desaparecen de la mente. Y esto se ha dado tanto en las personas que ya consumían grandes cantidades antes del confinamiento, como en las personas que han empezado estos últimos meses, o ahora al regresar a la “normalidad”, con el fin de aprovechar al máximo el tiempo.

La problemática surge cuando el consumo de alcohol se convierte en una necesidad, momento en que estamos hablando de un problema de adicción, denominado en este caso “alcoholismo”, y que conlleva unas repercusiones de mayor gravedad, tanto para la persona que lo padece como para los que le rodean. No hablamos únicamente de un gasto económico, prescindible en estos tiempos, sino también por ejemplo de un aumento de la irascibilidad o la agresividad, menor tolerancia a la frustración, pereza o desmotivación, discusiones, problemas de alimentación y sueño, o daños biológicos como la cirrosis, o posibles daños físicos (golpes, caídas…). También repercute en un menor rendimiento laboral (en cualquiera de sus vertientes: teletrabajo o presencial), problemas familiares, distanciamiento social, o incluso problemas legales. Así, las propias consecuencias de beber mencionadas también crean en sí mismas la necesidad de volver a consumir, lo que mete a la persona en una espiral de la que es difícil salir.

Los datos de los últimos estudios científicos de estos meses han hecho saltar las alarmas en cuanto al alcoholismo y la necesidad de las personas de tomar medidas, pues se trata de una enfermedad cuya gravedad excede a lo “socialmente aceptado o conocido”, no tratándose únicamente de un vicio. La adicción es una enfermedad recidivante (siempre existe riesgo de recaída), que dificulta el control de los impulsos, la toma de decisiones o la resolución de los conflictos, entre otros aspectos. Por ello, al encontrarnos con una adicción debemos buscar la ayuda pertinente y a la mayor brevedad posible, con el fin de evitar un empeoramiento de la situación. La ayuda profesional permite a las personas tomar las medidas necesarias, no sólo para abandonar el consumo, sino para solucionar los problemas de base que hacen que la persona busque en el alcohol la salida a los mismos. No obstante, es importante que sea la propia persona quien debe aceptar esa ayuda, lo cual es el primer paso de la recuperación.

El Centro terapéutico Valle del Tiétar ofrece tratamiento personalizado para las personas alcohólicas, mediante la realización de terapias impartidas por profesionales especializados en la adicción, que le permiten recuperar una estabilidad en todas las esferas de su vida. 

Nuestro centro permite actualmente ingresos disponiendo de medidas de seguridad ante el coronavirus

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