Centro de Adicciones | Tel. 918 644 181, 629 076 477

  • ¡Llámanos sin Compromiso!

    ¡Llámanos sin Compromiso!

  • ¡Financiamos Su Tratamiento!

    ¡Financiamos Su Tratamiento!

  • ¡Tratamiento Personalizado!

    ¡Tratamiento Personalizado!

  • ¡Obtendrás Respuestas!

    ¡Obtendrás Respuestas!

  • ¡Instalaciones Bien Equipadas!

    ¡Instalaciones Bien Equipadas!

  • ¡La Recuperación En Un Entorno Natural!

    ¡La Recuperación En Un Entorno Natural!

  • ¡Diversas Actividades!

    ¡Diversas Actividades!

  • ¡Recupera Tus Hábitos!

    ¡Recupera Tus Hábitos!

  • ¡Fomenta Tu Bienestar!

    ¡Fomenta Tu Bienestar!

1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 Clasificación 0.00 [0 Votos]

10-02-2017 La Nueva España

Los compuestos sintéticos de cannabinoides se asocian a efectos secundarios peligrosos. Los compuestos sintéticos de marihuana se comercializan como alternativas legales y seguras a la marihuana que no pueden detectarse mediante las pruebas estándar de drogas, pero estas sustancias difieren químicamente de la marihuana: se asocian a efectos secundarios peligrosos, como convulsiones, psicosis, dependencia y muerte; y no son sustitutos seguros, dicen científicos de la Universidad de Arkansas para Ciencias Médicas (UAMS, por sus siglas en inglés), en Estados Unidos, en una revisión publicada este jueves en 'Trends in Pharmacological Sciences'. Los investigadores descubrieron hace varias décadas que el compuesto psicoactivo primario de la marihuana, delta9-THC, activa dos receptores, CB1, que se encuentra en alta abundancia en el cerebro y el sistema nervioso central, y CB2, localizado principalmente en el sistema inmunológico.

Para estudiar estos receptores, identificaron otros químicos naturales y desarrollaron compuestos sintéticos de cannabinoides (SCB) que también se unen a ellos, compuestos que, de manera conjunta, se conocen como cannabinoides. Aunque activan los receptores CB1 y CB2, los SCB y otros cannabinoides son de otra manera químicamente distintos de la marihuana y, a menudo, entre sí. Los SCB ahora se comercializan y se venden como marihuana sintética bajo nombres como 'K2' y 'Spice'. "Empezaron a principios de los años 2000 en Europa, y en Estados Unidos, en 2007 o así, empezamos a ver todo tipo de personas entrando a las salas de urgencias diciendo que fumaban marihuana, pero luego tuvieron estos síntomas realmente extraños que no correspondían con los efectos que se ven con la marihuana", elata Paul L. Prather, farmacólogo celular y molecular de la UAMS. Los SCB se venden a menudo como alternativas seguras a la marihuana que, debido a sus estructuras químicas, no serán descubiertas a través de los análisis de drogas estándar. Esta característica los hace populares entre los grupos que quieren eludir su detección, como los adolescentes y el personal militar. Los SCB son también más potentes que delta9-THC. "Son drogas altamente eficaces, tienden a activar el receptor CB1 en un grado mayor de lo que se puede alcanzar con el THC de la marihuana", explica otro de los miembros del estudio, William E. Fantegrossi, farmacólogo del comportamiento en la UAMS. Convulsiones, lesiones renales o accidentes cerebrovasculares En estudios de casos clínicos alertan de una serie de efectos adversos agudos y a largo plazo por el uso de los SCB, incluyendo convulsiones, lesiones renales, cardiotoxicidad, accidentes cerebrovasculares, ansiedad y psicosis en individuos susceptibles, así como tolerancia, abstinencia y dependencia. También se han relacionado 20 muertes con el uso de los SCB. Prather y sus coautores señalan que además de la eficacia de los SCB en la activación de los receptores CB1, plantean otros riesgos para la salud. Como son químicamente distintos de delta9-THC, existe la posibilidad de que puedan activar otros receptores celulares además de CB1 y que esos receptores puedan ser responsables de algunos de los efectos adversos para la salud observados en los consumidores de SCB. Otro riesgo es que los usuarios que compran estos medicamentos a través de Internet o en otro lugar simplemente no saben lo que están recibiendo en cada compra. "No sólo la cantidad del agente farmacológico activo cambia con diferentes lotes de drogas realizados por diferentes laboratorios, sino que el propio compuesto activo puede cambiar", alerta Fantegrossi. "Y normalmente hay un mínimo de tres, si no cinco, cannabinoides sintéticos diferentes en un solo producto", agrega Prather. Los autores advierten contra descartar el potencial terapéutico de los cannabinoides por completo, observando que al igual que con los opiáceos, el uso indebido o abuso puede conducir a efectos adversos o la muerte, pero el uso adecuado puede proporcionar beneficios significativos. Prather matiza: "El público ve algo con el sello de marihuana como potencialmente seguro, pero estos compuestos sintéticos no son marihuana, nunca se sabe lo que son, y no son seguros". Centro Terapéutico Valle del Tiétar.