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Madrid EFE

El uso de drogas con el fin de mantener relaciones sexuales, conocido como "chemsex", es un fenómeno que gana popularidad en la comunidad gay en España, a pesar de los graves riesgos que tiene para la salud. En declaraciones Efe, la coordinadora de Energy Control, un proyecto de la Asociación Bienestar y Desarrollo (ABD), Nuria Calzada, sitúa esta moda en las "sex parties" (fiestas sexuales) que tienen lugar en espacios privados durante el fin de semana y en las que se mantienen relaciones sexuales tras utilizar drogas como mefedrona, flakka, cristal, éxtasis y cocaína, entre otras. La mefedrona y la flakka (alfa-PVP) están consideradas nuevas drogas con efectos estimulantes, derivadas de una planta, denominada catha edulis, y pertenecientes al grupo químico de las "catinonas". Calzada explica que Energy Control ha detectado desde 2008 el uso de mefedrona para adulterar o sustituir éxtasis o cocaína y ha constatado que esta sustancia está cada vez más presente en el mercado, aunque es un fenómeno "residual y minoritario" en comparación con otros estupefacientes.

Se presenta en polvo o en comprimidos y se toma por vía oral o esnifada, aunque esta última forma de consumo entraña mayores riesgos de efectos secundarios graves, urgencias y adicción. Los usuarios describen efectos de euforia, aumento de la energía, estado de alerta, urgencia de hablar, mejora de la función mental, aumento de la percepción de la música, disminución de sentimientos hostiles e incremento del deseo sexual. Entre las alteraciones que puede provocar a largo plazo se encuentran problemas de vasoconstricción, coloraciones rojas de la piel en las articulaciones, disfunciones cardiovasculares y adicción. La flakka se ha localizado en el mercado desde el año 2011 como un sustituto, un sucedáneo o "un fraude en toda regla", ya que los usuarios la compran como éxtasis, aunque en realidad se trata de alfa-PVP. La forma de presentación más común es en polvo blanco o marrón y las formas de consumo más frecuentes son oral y esnifada, aunque también hay otras vías de administración (sublingual, rectal, intramuscular y fumada). Esta sustancia provoca euforia, estimulación mental, sensación de tener más energía, creatividad, productividad, incremento del estado de alerta y excitación sexual. En casos de consumos intensos y prolongados, los usuarios refieren dolores de cabeza, depresión, ansiedad, sensación de mareo, debilidad muscular, ojos rojos, dolor abdominal y de riñón, ataques de pánico, depresión y psicosis. La coordinadora de Energy Control destaca que se desconocen los daños que las nuevas drogas pueden provocar sobre la salud de las personas a corto, medio y largo plazo, por su reciente aparición, por la escasa literatura científica sobre la materia y por el hecho de que la mayoría no han sido probadas en seres humanos. Estas sustancias se pueden adquirir a precios asequibles por internet como fertilizantes para plantas o sales de baños, distribuyéndose por los canales legales como no aptas para consumo humano. La mefedrona fue ilegalizada en España en 2011, mientras que la flakka no está fiscalizada en nuestro país. "El riesgo de aparición de estas sustancias en el mercado es más rápido de lo que el Gobierno puede actuar en la fiscalización. Este fenómeno pone en jaque mate a las políticas de lucha contra la drogas", subraya. Calzada desaconseja el uso de estas nuevas drogas e insta a los usuarios a extremar las precauciones realizando análisis de estas sustancias antes de consumirlas para evitar intoxicaciones, hospitalizaciones y urgencias por efectos inesperados. Centro Terapéutico Valle del Tiétar