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14-02-2016 Cristina Botrán (El Correo Gallego)

ERA CUESTIÓN de tiempo. La revolución tecnológica, las infinitas posibilidades que ofrece Internet, las redes sociales y los cibermercados o plataformas de venta on line no podían pasar desapercibidos para quienes trafican con drogas ilegales (tradicionales o de nueva era). El ciberespacio, con todas sus ramificaciones -y sus lagunas jurídicas-, se presenta como un campo bien abonado en el que moverse a sus anchas y una vía de escape a los rígidos controles del mundo real. Es preocupante y debiera obligarnos a todos (familias, educadores y administraciones) a no bajar la guardia. Aunque todos salimos perjudicados, hay un colectivo social sensible e influenciable: los jóvenes. Hace unos días, el Observatorio Europeo de Drogas y Toxicomanías (OEDT) hizo público un detallado informe en el que advierte de que Internet amenaza con revolucionar el negocio de compraventa de drogas, tal y como lo hizo con otros sectores. El propio observatorio ya lo mencionó en anteriores ocasiones. En 2013 llegó a identificar 651 sitios web donde se vendían "euforizantes legales" a consumidores europeos y, un año después, identificó sitios web que comercializaban drogas específicas como el opioide sintético MT-45, "a veces en cantidades de varios kilos".

Ahora advierte que esta tendencia va a más. Se habla ya de criptomercados emergentes o de webs invisibles, no accesibles desde los buscadores convencionales, y donde se mueve todo este mercado de drogas ilegales. Compete a las autoridades ponerle coto, con toda la complejidad que supone la red. Un aspecto del informe que me preocupa especialmente es la advertencia que lanza el OEDT en relación a la proliferación en las redes sociales, e incluso en las aplicaciones móviles, de comentarios, vídeos e imágenes relacionadas con el uso de drogas y que, a modo de publicidad, pueden fomentar su consumo, sobre todo, entre los más jóvenes. Instagram, Tumblr, Facebook o Twitter se encuentran en el punto de mira del informe ya que se han detectado en ellas fotografías de estupefacientes a la venta, vídeos en los que se comparten drogas o experiencias sobre el consumo de determinadas sustancias estupefacientes e incluso información sobre los componentes que se necesitan para elaborar alguna sustancia ilegal y dónde adquirirlos. Creo que las mejores herramientas para prevenir siguen siendo la información y la formación, pero empezando ya en los centros de educación primaria.Tampoco debemos olvidarnos de que, entre las adicciones socialmente admitidas, el alcohol es tan perjudicial para los jóvenes como las drogas (cocaína, anfetaminas, éxtasis, drogas sintéticas...). Y aunque en España contemos con políticas de control y un Plan Nacional de Drogas que incluye un sistema de alertas inmediatas (el SEAT), la incipiente aparición de estos criptomercados de drogas y las posibilidades que ofrece Internet a este sector son un nuevo reto para los gobiernos de todos los países que debieran unir esfuerzos conjuntos y replantear los modelos legislativos para actuar en este nuevo contexto mundial y virtual. Centro Terapéutico Valle del Tiétar