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28-06-2016 20 minutos.es

Esta sustancia puede provocar consecuencias físicas en el sistema vascular, así como daños en músculos y otros tejidos blandos, además de en los huesos. Un grupo de investigación de la Universidad CEU Cardenal Herrera de Castellón ha publicado este primer caso documentado de consumo de krokodil en España. "Este tipo de lesiones son las que dejan secuelas que simulan ese aspecto de cocodrilo que da nombre a la sustancia", explica el profesor Gonzalo Haro.

La identificación de este caso en Castellón permite alertar a los profesionales sanitarios dedicados a la atención de drogodependientes en España. El Grupo de Investigación TXP de la Universidad CEU Cardenal Herrera de Castellón ha realizado un estudio sobre la detección del consumo de nuevas drogas y ha encontrado, entre ellas, el uso por primera vez en España de la desomorfina o krokodil, una sustancia que puede provocar consecuencias físicas en el sistema vascular, como abscesos, flebitis, tromboflebitis, hemorragias o úlceras, entre otras, así como daños en músculos y otros tejidos blandos, además de en los huesos, con una rápida necrosis y gangrena. El equipo investigador, liderado por el doctor Gonzalo Haro, profesor del Departamento Medicina y Cirugía de la Universidad CEU Cardenal Herrera en Castellón, junto con Abel Baquero, psicólogo de la Fundación Proyecto Amigo de Castellón, ha publicado este primer caso documentado científicamente de consumo de krokodil en España en el último número de la revista Adicciones. Según ha destacado el profesor de la CEU-UCH Gonzalo Haro en un comunicado, "aunque el inicio del consumo de krokodil se situó inicialmente lejos de España, en Rusia, Ucrania y Georgia, la identificación de este caso en Castellón permite alertar a los profesionales sanitarios y terapeutas dedicados a la atención de la población drogodependiente en España sobre su detección, diagnóstico y tratamiento". Consumo.El fácil acceso a esta sustancia adictiva, manufacturada por el propio consumidor en la mayoría de ocasiones, es un factor "determinante" que eleva la alarma social y mediática en relación con el consumo de krokodil, según los investigadores. Esta droga es de bajo coste, ya que se puede a partir de codeína, yodo y fósforo rojo. Esta sustancia, que se trata por vía oral o intravenosa, de manera rutinaria y sin ningún proceso de purificación, posee efectos sedantes y analgésicos, similares a los de otros opiáceos, pero con consecuencias que pueden conducir a la muerte. A diferencia de la heroína, cuyo efecto dura varias horas, el del krokodil es menor, entre 90 minutos y dos horas, lo que induce a sus usuarios a inyectarse varias veces al día y provoca que el daño sea mayor. Según recogen los investigadores del Grupo TXP de la CEU-UCH en su artículo científico, publicado en Adicciones, el consumo de krokodil conlleva "graves" consecuencias físicas en el sistema vascular, como abscesos, flebitis, tromboflebitis, hemorragias o úlceras, entre otras, así como daños en músculos y otros tejidos blandos, además de en los huesos, con una rápida necrosis y gangrena. Secuelas "Este tipo de lesiones son las que dejan secuelas que, a la vista, simulan ese aspecto de cocodrilo que da nombre a la sustancia", ha explicado el profesor Gonzalo Haro. El tratamiento de estas complicaciones médicas del consumo de krokodil requiere, en la mayoría de ocasiones, de intervenciones quirúrgicas de extrema complejidad, con resultados graves, como la extirpación de las principales venas en los brazos o las piernas, necesitando en ocasiones la amputación o injertos de piel. Los efectos nocivos de krokodil están relacionadas principalmente con la desomorfina, pero también con los componentes tóxicos para su elaboración, como el yodo, que produce lesiones de la glándula tiroides y los cartílagos. También se han descrito daños neurológicos y de otros órganos endocrinos. Efectos a los pocos días "La manifestación inicial de estos efectos se produce a los pocos días desde que se inicia el consumo de krokodil y comprende con más frecuencia neumonía, meningitis, periodontitis y osteomielitis", según el doctor Haro, que ha añadido que todos estos daños orgánicos generan un deterioro físico progresivo en los consumidores, "que puede causarles la muerte". "No se han encontrado publicados otros casos en España, por lo que el que hemos detectado en Castellón sería el primer caso de consumo de krokodil documentado científicamente en nuestro país", ha destacado el profesor de Medicina de la CEU-UCH. Los investigadores autores del estudio también concluyen, en el artículo publicado en Adicciones, que la expansión en Europa del consumo de krokodil puede guardar relación con la situación de retroceso económico como la posible causa de aparición de su consumo en España o en otros países de la Europa más occidental como Holanda y Alemania, donde también se han detectado recientemente nuevos casos. Recursos sanitarios Para el doctor Haro, "la expansión y el consumo de krokodil es ya una realidad en Europa, y con este caso podemos afirmar que ha comenzado su consumo en España". Por ello, según ha dicho, los recursos sanitarios, tanto de atención primaria o urgencias, como los servicios de adicciones y salud mental, "deben estar alerta para poder detectar intoxicaciones, síndromes de abstinencia o secuelas físicas y/o psicopatológicas del consumo de esta nueva droga". En este mismo sentido, Gonzalo Haro ha subrayado que el consumo de nuevas drogas "debe formar parte de la formación de los profesionales sanitarios, en especial de los futuros médicos". Centro Terapéutico valle del Tiétar