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15-07-2016 Equipo Terapéutico Valle del Tiétar

El juego patológico, o también conocido como ludopatía, es una adicción sin sustancia que cada vez resulta más frecuente en nuestro país. Una adicción no se limita exclusivamente a los problemas generados por el consumo propiamente dicho de una sustancia química, como puede ser el alcohol o los opiáceos, sino que se extralimita mucho más allá involucrando a conductas que a priori son saludables, como podría ser el juego. Estas conductas que presumiblemente son adaptadas acaban formando parte de un problema de control de impulsos en el momento en el que la intensidad, la frecuencia de juego o la cantidad de dinero pasan a ser desajustadas.

Es decir, existe una interferencia en el nivel de funcionamiento previo del sujeto, repercutiendo negativamente en las relaciones familiares, sociales o laborales. El juego patológico se puede definir como la obsesión por jugar y obtener dinero para seguir practicando su juego, sintiendo el placer que desea al ejecutar dicha conducta. El no poder jugar genera en estos sujetos un elevado malestar que se manifiesta mediante intranquilidad e irritabilidad. Constantemente pierden dinero e intentan de manera fallida recuperarlo jugando. Sacrifican actividades familiares, sociales, laborales o recreativas para poder jugar. Las adicciones sin sustancia, entre ellas la ludopatía, funcionan de dos maneras; por un lado, como conductas sobre-aprendidas que se adquieren tras repetir una conducta que inicialmente resultaba agradable, aunque posteriormente da lugar a consecuencias negativas para el sujeto. Sin embargo, por otro lado, la conducta de juego se lleva a cabo como estrategia de afrontamiento inadecuada para hacer frente a los problemas del sujeto, evitando síntomas como la ansiedad, la tristeza o la frustración. Así mismo, existe diferenciación en cuanto al género, existiendo en general una mayor incidencia de varones que de mujeres afectados por el trastorno de juego patológico. Como se indica previamente al inicio del presente artículo, en España es una patología emergente, afectando cada vez en mayor medida a la población juvenil/adolescente. Los jóvenes varones adultos se consideran un grupo de riesgo particularmente alto en lo que se refiere a la ludopatía. Existen multitud de máquinas tragaperras en lugares de ocio o bares, así como una oferta abundante de bingos, casinos o salones de juego, favoreciendo el acceso a los juegos con apuestas y aumentando por ende de forma considerable los casos de ludopatía. A la hora de iniciar un tratamiento psicológico es importante primeramente tener en cuenta la posible presencia de patología dual, es decir, la combinación de ludopatía con otro trastorno psicológico asociado. Desde una perspectiva psicopatológica, la depresión y el abuso de alcohol están asociados con frecuencia al juego patológico, aunque también cabe destacar la presencia de trastornos de personalidad, especialmente antisocial, límite y narcisista. Este aspecto es de especial relevancia a la hora de planificar el tratamiento y valorar su eficacia posterior en el mantenimiento de la abstinencia, estimando siempre cada caso de manera individualizada y ajustado a las circunstancias. A pesar de estas individualidades, desde el punto de vista psicológico el tratamiento cognitivo conductual es el método más eficaz para mantener la abstinencia al juego, alcanzando entre el 60 y 70% de tasa de éxito. La técnica más utilizada es la reestructuración de distorsiones cognitivas ya que las personas con ludopatía mantienen una serie de pensamientos distorsionados asociados a la conducta de juego (“yo controlo” “la máquina está calentita” “la próxima gano” “tengo muy mala suerte”, etc.). Así mismo, se aportan al paciente recursos y habilidades de afrontamiento para su vida cotidiana, modificando aquellas que generen un mal ajuste en el sujeto. Finalmente, resulta relevante destacar que, si bien el tratamiento psicológico es prioritario en la ludopatía, desde el punto de vista psicofarmacológico existen casos en los que el empleo de medicación, de forma combinada con la terapia psicológica, potencia la eficacia terapéutica; la sintomatología ansiosa o depresiva, y el nivel elevado de impulsividad, rasgo de personalidad también muy asociado a los jugadores patológicos. Centro Terapéutico Valle del Tiétar